25 d’octubre 2007

Mi cámara de gas

Me disculpé por ir al baño y me encerré en él. Con las manos en mi rostro intenté crear una cámara de gas que no me dejase respirar más que el olor que me impregnaba. Había llegado la hora y debía evitar cualquier fuga de la esencia que tenían mis manos. Sobre mis piernas, estirada y con la cabeza tocando las rodillas. Este era el único momento en el que sintiendo la naturaleza en mi permitía reconciliarme con este mundo que tanto aborrezco. No quería que acabase pero debía regresar. Me lavé las manos para no dejar ningún rastro de mi adicción al olor a mandarina y volví a la mesa.


2 comentaris:

  1. Quina imatge més bonica :) :) M'agraden molt les mandarines.

    Un petó!

    ResponSuprimeix
  2. Sí, sí, sí... tot i que quasi m'ofego de tant fer càmara de gas ;)

    ResponSuprimeix