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18 de gener 2021

Padres extirpados

Las circunstancias amueblan nuestras vidas con ciertos detalles que no la hacen nada agradable. Por aquella pequeña rendija que deja la ventana entre abierta cruzas la mirada por el patio de luces y alcanzas a ver tu vecino. El vecino siempre tiene lo que tú desearías. La vida del vecino siempre es más justa, el ambiente de su casa es más agradable y perfumado. 

Channach nunca ha tenido instinto maternal, aunque en algún momento se preguntó el por qué de su ausencia, ha llegado al punto de eludir este tipo de conversaciones, pues sabe que su posición no es comprendida. En realidad no es una decisión que haya tomado, sino que no le nace de dentro el tener hijos. Quizás solo sea una opción para no asumir responsabilidades, quizás le aterre no saber educar a esa personita, quizás no quiera perpetuar una especie que va en declive, hay tantos quizás que ni ella sabe el porqué, pero no tiene ese deseo irrefrenable que tienen el resto de mujeres. 

Si lo tuviera seguramente acabaría siendo madre soltera. Hace muchos años encontró un hombre que pensaba y sentía lo mismo que ella, pero resultó ser un fraude sentimental y económico. Pasaron los años y no hacía más que toparse con hombres que sí querían tener familia, aunque para ella tener pareja ya era una familia. Ellos tenían otros objetivos y al final se acababan rompiendo las relaciones por una cosa u otra.

A Channach le gusta que las personas tengan el derecho a hacer lo que deseen, que nadie les quite el derecho a poder decidir en sus vidas. Ella no quiere tener hijos, no quiere que la miren mal. Ella quiere que quién quiera los tenga, los pueda cuidar y darles el amor que tienen dentro. Channach tiene mucho amor pero lo da de otras maneras, también es válido. Nunca antes le había pasado, de hecho nunca ha tenido mucho contacto con locos bajitos, y de repente en un espacio breve de tiempo se topó con dos casos que le hicieron reflexionar.

Padres, hombres, a los que se les ha extirpado su hijo. Usa el verbo extirpar porqué Channach ha podido ver el desgarro de esos hombres en su mirada. Son padres que quieren ser padres, que aman a sus hijos. Channach ha tenido ocasión de conocer a Tut y Kandoro, dos hombres que por diversas razones han entrado en su vida y a los que quiere muchísimo. De hecho el paso de apreciarlos a quererlos ha sido en cierta manera debido al amor que profesan por sus hijos. Niños por los que luchan incluso cuando duermen, pues en sus sueños corren y logran abrir una puerta que les permite llegar a Didacus y Marek.
 
Escrito en 05.XII.2012

29 de març 2014

Vidas ~ VII


Sentada se deja llevar. En los últimos días ha perdido las fuerzas que le quedaban para seguir luchando. Horas ya sin dormir. Levanta la mirada para observar a su alrededor. Niños con sus mochilas repasan las últimas líneas antes del examen. Mujeres con la piel desgastada piensan en la lista de la compra mientras sujetan la bata de la limpieza. Hombres de bigote blanquecino se agarran a la barra del vagón para mitigar el cansancio de piernas que ya llega a primera hora. Chicas se acaban de maquillar apuran esos minutos para disimular las horas solapadas entre trabajo y estudios. Hombres en traje consultan las últimas declaraciones del ministro de turno mientras piensan en cómo cuadrar el balance de esa semana. Un sin fin de vidas que deben hacer equilibrios entre la vida y la supervivencia. Pero ella se deja llevar y ahora ya solo puede mirar por la ventana y dejar atrás aquella que fue su casa, la que ahora tiene una valla inmóvil. Una empresa que ya no habla, una televisión y una radio que ya no emiten, un pueblo que se queda mudo e impotente. Ve los raíles pasar entre la huerta y ya no sabe qué es peor si la manipulación o la ausencia de información. Con la yema del índice arrastra una lágrima que empezaba a caer para llevarla hacia la frente y taparse con la mano. Quizás su casa esté como la dejó hace casi dos días. Horas resistiendo por una voz que ya no llenará las ondas, una imagen que ya no será emitida. El sueño se acabó y parece que la nevera tendrá serios problemas de llenarse, incluso en unos meses deberá devolver las llaves, y quién sabe, ya no existe sector audiovisual en el que poder hacer nada. Si el poder de la sociedad existe parece que está mirando a otro lado o les hemos dado demasiado poder y aposento a los que ahora miran por ellos mismos y no por los que un día les legitimaron.