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13 d’agost 2013

Tan cerca


Paris Exposition by Brooklin Museum


Me falta el aire…

Sigue sin correr el aire, es normal. Ha llegado al punto que siento como tu propio sudor empieza a colarse por mis poros. Jadeas hasta aburrirme y empiezo a pensar en ese hombre barbudo que suelo encontrarme cada día en el metro. Imagino ese momento en el que dejará de cabecear y se quedará dormido profundamente. Entonces lo divertido será cuando ese cuerpo sea parte del vagón y pase desapercibido entre la gente que lo llena. Recorrer la linea de metro arriba y abajo hasta el infinito, todo el día dando vueltas mientras sus sueños lo llevan a selvas tropicales.

- Perdone, ¿a qué piso me ha dicho que iba?

Me abanico con el cuello de la camisa que me ha desabrochado mi compañero de habitáculo. Mientras me corrijo con el pintalabios, incrédula escucho como sigue hablando de las bajas presiones y la primavera que no llega.


Este texto fue publicado por primera vez en Contra-Escritura (15.5.2013)

27 de gener 2013

Parte de mí a ti


The straight line does not exist by AlegriaDeLaHuerta


No puedo con el peso de mi vida, así que me dedico a vivir las vidas de los demás. No me doy cuenta pero exhibo una satisfacción adornada con un punto perverso de egoísmo raído. Les resuelvo los problemas con los que yo mismo no podría, pero lo hago. Escojo de quién me siento responsable, cuando fijo mi vista ya no puedo separarla y empiezo paralizando mi vida para ofrecérsela. La energía trasciende mi cuerpo para transformarse en ternura y positivismo. No todos la pueden disfrutar. 

Mis gestos y palabras se retraían para no ponerte en el aprieto de que te sintieras en deuda de algo para lo que tus sentimientos no emitían cheques. Hubo unos días que no te vi y me dí cuenta que, aunque yo no lo había hecho, mi corazón sí había empezado a cruzar la línea roja. A través de las instantáneas veía tu vida: esos chapuzones, esas llamas apagadas, ese plato de pasta y, de repente, salían del papel para verlas en movimiento. El papel que jugaba se había ido transformando a medida que habías decidido que formase parte de tu vida. Me impregnaste de todo tu olor, te fuiste quedándose él para recordarme a cada instante que nunca estarás aquí. Entonces me quedé con esa sensación de tener el mono, deberme desintoxicar por mi propia salud pero tener demasiado deber para poderlo hacer. Y quizás la vida no esté entera mientras no pueda dedicar parte de mí a ti. 

Pero te llamaré y te diré:
     - No puedo continuar así, me estoy enamorando de mis caricias y de tu calor. 

No servirá de nada, decirlo o guardarlo prisionero en una caja. Yo moriré desfallecido en el suelo de una gran plaza o tú morirás en esa tuneladora que conduces hasta los infiernos.



Este texto fue publicado por primera vez en Contra-Escritura (27.12.2012)

21 de desembre 2012

Bomba de humo


A cidade do mar by roi alonso


Me llegan noticias de manifestaciones y corro, literalmente corro, a ver la fotos. Te busco como a Wally, pero no llevas camiseta a rayas rojas, ni pantalones azules, ni gorrito navideño, ni gafas. Nada de nada, no lo encuentro a él ni a ti. Entonces sollozo pensando que, a pesar de todo, tampoco serviría de nada, ni para sosegarme. Seguramente no estés ahí, he pensado tantas posibilidades de lo que te ha podido ocurrir en estos meses. Temí que aquella sería la última vez que nos veríamos pero no podía creerlo. Con las piernas sobre las alforjas de mi bicicleta y el sol tomando nuestras caras estuvimos fantaseando. Seguíamos aquel absurdo juego que empezamos cuando nos casamos, un día a las cinco de la madrugada mientras la ciudad no sabía que estaba apunto de despertar. Sabíamos que era una excusa cualquiera para cuidarnos. Pero esa tarde, con el calor del sol latente aún en nuestras mejillas te fuiste, tu intensidad, tu complicidad, tu estímulo. Te esfumaste y, con ello, tu recuerdo cada vez sabe más a magdalena, y no, no tengo vaso de leche dónde mojarla.



Este texto fue publicado por primera vez en Contra-Escritura (21.11.2012)

06 de novembre 2012

Tríptico vital


Insomnia 2 by ewanr


En la otra punta del sofá, estabas lo suficientemente cerca para cruzarnos las piernas, lo suficientemente lejos para clavarme tu mirada. Un silencio y, cuando ya me había acostumbrado al zumbido de la nevera, levantaste la cabeza para espetarme si podías decirme algo sin que me enfadase. Más que disgustarme lo que conseguiste fue clavarme un tornillo hasta el fondo del estómago. No sabía qué ibas a vomitarme.

La regla, los hombres, la tesis. Según tú son mis tres grandes temas, problemas, hitos, debilidades. Tríada de mis puntos flacos por los que languidece mi energía y mi vida. Pensándolo bien no puedo negarlo. Ser consciente de que uno tiene un problema es el primer paso para poder resolverlo, dicen. 

Aquella noche, imbuida por tu dulzura, acabé entrando en un suicidio onírico perfecto.


Este texto fue publicado por primera vez en Contra-Escritura (6.10.2012)


03 d’octubre 2012

Acopio agitado



Fingers by Ian Kennedy


Los dedos temblequean solo calmándose al reposar sobre las teclas. Las ideas borrosas palpitan en unos dedos que traducen a pulsos eléctricos una música que troca imágenes viajando del pasado. El recuerdo vital que se esclarece resaltando los signos. Se ha instalado un púlsar que no permite conciliar el sueño cuando ataca con esas claras y tormentosas imágenes que dicen:

Sin conocerte casi,
sin conocerme casi,
sin conocernos nuestras circunstancias.

Distintos puntos de cambio se acaban atrayendo.
Sin remedio me dejo fluir por la vida y contagiar por lo que venga,
entrando en un juego que transgrede toda integridad.

Una noche sin fin,
eterna
la última lectura antes de apagar las luces
suceden
besos suaves en mejillas acolchadas
jugando al escondite de unos labios ciegos
recorren el cuello hasta expulsar un gemido
jadeos circulares de cuerpos infinitos,
comernos      
la boca
el sexo,
cartografiarte y contar mis huesos
copiar tus pies en los míos
danzar en un trance sonámbulo.

Los dedos ya no tiemblan pero las imágenes bombardean las pupilas con la culpa de unas sábanas teñidas en sangre y el relucir del filo rabioso de la sierra. He clavado las uñas en mis delicados brazos pero la ropa entrelazada de la camisa que me circunnavega no puede ser rasgada.



Este texto fue publicado por primera vez en Contra-Escritura (5.9.2012)