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12 d’agost 2014
Vidas ~ XI
- ¿Te quieres casar?
- No
- ¿Quieres tener hijos?
- No
- ¡Mierda!
- ¿Qué pasa?
- Te compro
22 de juny 2014
Vidas ~ X
Un día te prometí que lo escribiría. Ayer me fui a dormir con el inicio en la cabeza, pero no lo escribí pensando que me acordaría. Sigo ahí, sin escribir, he olvidado esa frase y te debo aquel relato. Una visión que ha quedado en el limbo hasta que consiga bajarla de nuevo al mundo de la realidad. Tan solo quería plasmar aquel instante brutalmente infestado de paradoja.
Me dirigía al trabajo en autobús, se había hecho tarde y ya no quedaban bicicletas en el servicio público. Además tuve que coger el primer autobús que pasase, aunque fuera a dar un poco más de vuelta. Así que este me llevó serpenteando entre las estrechas calles del barrio.
De bajada el autobús iba repleto de estudiantes y personas que se dirigían a su trabajo, se palpaba cierta tensión en el ambiente, no sé si porqué era lunes o porqué todos llegábamos tarde. Me froté los ojos e intenté estirar mi cuerpo sin moverme con un bostezo hacía mi interior, sí, todo muy íntimo.
Ya que llegaba tarde empecé a mirar el correo electrónico en el móvil para ir avanzando. Entonces giré la cabeza y les vi allí. Dos hombres barbudos con largos abrigos grises junto a la fuente pública, de pie, cogiendo el carro de la compra, ahora maleta, con sus pocas pertenencias y mirando el autobús pasar. Vidas separadas en mundos coexistentes que te hacen empezar la semana de una manera un tanto agridulce.
Quizás nadie más fue capaz de ver este instante, pero yo lo capté y me persigue. Veo sus caras y su aire impasible ante un teatro que pasa por su mirada. Sin embargo siempre les tocan entradas para las tragedias, nunca para las comedias. Cuando en realidad no queremos aceptar que solo hay boletos para la tragicomedia.
28 d’abril 2014
Vidas ~ IX
Están perdidos. Un plano de la ciudad completamente desplegado en el andén del metro les delata. El resto de personas están en su cosas, leyendo el periódico, trasteando sus móviles, maquillándose, mirando a los del andén opuesto, matando la cuenta atrás con la mirada. Ese mapa contiene tanta información que no se puede digerir y la pareja empieza a vomitar hilillos de colores que parecen tener vida. A modo de espaguetis coleantes se colocan sobre el mapa formando las líneas del metro. Nadie mira pero se acercan los gritos de un par de niños que llegan corriendo, se sientan y pintan de colores las líneas del suburbano.
14 d’abril 2014
Extractos ~ I
Estamos parados
Hace casi dos horas que el tren ha pasado por encima de una persona, un arrollamiento han dicho, y no se sabe si ha sido accidente o suicidio.
Estamos parados
Hace casi dos horas que hemos oído un ruido, y aunque parecía que unas maletas se habían caído, en realidad estábamos pasando por encima de una persona.
Nos han acercado a la parada más cercana para apartar el tren de la vía.
Estamos parados
28IX13
28IX13
30 de març 2014
Vidas ~ VIII
Los altavoces crepitan, eso debería significar que algo pasa, que una interferencia les hace hablar. Pero no, se gira para mirar el móvil y parece que no, ninguna de las aplicaciones se inmuta. La vida sigue así, en la paradoja de este momento social en el que todos se comunican de maneras diversas pero desde que se silenció nadie se acuerda de él.
29 de març 2014
Vidas ~ VII
Sentada se deja llevar. En los últimos días ha perdido las fuerzas que le quedaban para seguir luchando. Horas ya sin dormir. Levanta la mirada para observar a su alrededor. Niños con sus mochilas repasan las últimas líneas antes del examen. Mujeres con la piel desgastada piensan en la lista de la compra mientras sujetan la bata de la limpieza. Hombres de bigote blanquecino se agarran a la barra del vagón para mitigar el cansancio de piernas que ya llega a primera hora. Chicas se acaban de maquillar apuran esos minutos para disimular las horas solapadas entre trabajo y estudios. Hombres en traje consultan las últimas declaraciones del ministro de turno mientras piensan en cómo cuadrar el balance de esa semana. Un sin fin de vidas que deben hacer equilibrios entre la vida y la supervivencia. Pero ella se deja llevar y ahora ya solo puede mirar por la ventana y dejar atrás aquella que fue su casa, la que ahora tiene una valla inmóvil. Una empresa que ya no habla, una televisión y una radio que ya no emiten, un pueblo que se queda mudo e impotente. Ve los raíles pasar entre la huerta y ya no sabe qué es peor si la manipulación o la ausencia de información. Con la yema del índice arrastra una lágrima que empezaba a caer para llevarla hacia la frente y taparse con la mano. Quizás su casa esté como la dejó hace casi dos días. Horas resistiendo por una voz que ya no llenará las ondas, una imagen que ya no será emitida. El sueño se acabó y parece que la nevera tendrá serios problemas de llenarse, incluso en unos meses deberá devolver las llaves, y quién sabe, ya no existe sector audiovisual en el que poder hacer nada. Si el poder de la sociedad existe parece que está mirando a otro lado o les hemos dado demasiado poder y aposento a los que ahora miran por ellos mismos y no por los que un día les legitimaron.
22 de març 2014
Vidas ~ VI
Joven, dulce e ingenua. Hoy es de esos días que necesitaría de una ayuda celestial para estar en un par de sitios a la vez. No puede, se pierde la clausura de una jornada para llegar a tiempo a las prácticas en la facultad. Últimamente comer en el metro es la norma, incluso hoy se ha llevado el túper. Empieza el postre mientras tocan el acordeón. Para ella parece que pelar un plátano en esa situación es de lo más normal mientras sigue concentrada en su lectura. La acción del libro es trepidante, no puede apartar su mirada de las páginas mientras poco a poco apura el plátano.
Maduro, tosco y con mucha vida a sus espaldas. Desde que ha entrado en el vagón no puede dejar de mirar a esa chica que ajena a su sensualidad pela y come un plátano. Fijamente. No le puede quitar el ojo de encima. Se toca la barba, empieza a mover el pie a la vez que el nerviosismo asciende por todo el cuerpo. Por unos segundos baja la mirada, sabe que si se agarra bien a la barra del vagón podrá reprimir lo que hace minutos quiere hacer.
Sacudida del metro, desenganche de la barra, tropiezo. Consigue encontrar el equilibrio a tan solo un palmo de la piel del plátano y le espeta:
- Dame y te tiro la piel del plátano.
13 de març 2014
Vidas ~ V
Habiéndose reconocido como almas gemelas
no tenían otro destino que el de
los números primos gemelos.
Durmieron una hora cabeza sobre cabeza. Dulcemente abrazados ajenos al barullo que reinaba en un tren que para ellos podría no haber llegado nunca a su estación final. Los dedos se entrelazaban y jugaban cariñosamente a lo que no eran. Entonces se miraron, intercambiaron unas frases y se fundieron en un beso de imprevisible pasión. Él le murmuró que se verían el próximo año y ella, mientras disimulaba la sinrazón, le susurró al oído que hiciera todo lo posible por escaparse antes de su próximo vuelo. Se guiñaron el ojo y él recorrió el pasillo. Se sonrojó al revivir cómo en el celuloide él hubiera deshecho el pasillo, cuando en realidad ya la estaba despidiendo por la ventanilla.
Una separación que parecía
la de esos amantes desconocidos.
16 de febrer 2014
Vidas ~ IV
Los asientos opuestos dan mucho de sí, para observar y para sentir. Él lo sabe y lo practica, sobretodo desde que hace cinco años se le enteló el ojo derecho. El izquierdo era inservible desde que nació. Así que poco a poco la luz se le fue apagando la luz. La vista, como una ventana al mundo, lo facilita todo, pero ¿qué pasa cuando ya no está? Extender los sentidos que aún quedan e idear nuevas alternativas para sentir aquello imperceptible es el camino.
Antonio se sienta en el asiento del pasillo de los cuatro opuestos en el autobús. Le gustan especialmente las horas punta, hay mucho más movimiento de personas y se asegura víctimas incautas. Ellas se sientan a su lado y mientras consultan el móvil, leen el periódico o dejan la mirada perdida él huele, simplemente da la sensación que mira por la ventana pero él las huele.
Antonio reposa las manos sobre las piernas a la espera que llegue la parada de la chica de su lado. Entonces ella se levanta y la mano derecha de él poco a poco desciende hasta ponerla al costado. A la vez que ella pasa por delante de Antonio y gira hacia la derecha para situarse delante de la puerta, él extiende su dedo meñique a la espera de ese pequeño roce. La ropa cómo se desliza por su uña, y esa sensación junto al olor que le hace romper la ventana que una vez se empañó.
Antonio se sienta en el asiento del pasillo de los cuatro opuestos en el autobús. Le gustan especialmente las horas punta, hay mucho más movimiento de personas y se asegura víctimas incautas. Ellas se sientan a su lado y mientras consultan el móvil, leen el periódico o dejan la mirada perdida él huele, simplemente da la sensación que mira por la ventana pero él las huele.
Antonio reposa las manos sobre las piernas a la espera que llegue la parada de la chica de su lado. Entonces ella se levanta y la mano derecha de él poco a poco desciende hasta ponerla al costado. A la vez que ella pasa por delante de Antonio y gira hacia la derecha para situarse delante de la puerta, él extiende su dedo meñique a la espera de ese pequeño roce. La ropa cómo se desliza por su uña, y esa sensación junto al olor que le hace romper la ventana que una vez se empañó.
08 de febrer 2014
Vidas ~ III
- Perdona que te pare, pero es que la pareja de mi madre nos ha puesto un candado. ¿Te importaría dejarme tu teléfono para hacer una llamada?
Ella se lo quedó mirando. Era un chico joven, delgadito y tímido. Su madre y su hermana le esperaban cabizbajas delante de los contenedores de la basura.
Ella empezó a mirarse por dentro y a imaginar qué es lo que podía pasar. Podía negarse a la llamada de urgencia, caminar unos pasos hasta la entrada de su casa y volver a disfrutar de su anodina vida. Por otro lado podía dejarle el teléfono a ese chico para que llamase a un cerrajero, o para que simplemente saliera corriendo con un teléfono que no le pertenecía.
Y ahora, después de tres días sigue pensando en ese chico. Si era verdad que les habían puesto un candado. Si era verdad que las dos mujeres eran su madre y su hermana. Si era verdad que quería llamar a alguien. Si era verdad que no saldría corriendo con un teléfono ajeno. Si... si... si... pero se acabó el crédito de una sociedad que ya desconfía incluso del que tiene más cerca.
02 de febrer 2014
Vidas ~ II
Leía libros para ver películas, si ese pudiera ser el orden lógico de las cosas. Pero para su desgracia solía ser al revés. Al fin y al cabo, ver películas requería unas dos horas de esfuerzo en reposo, mientras que leer un libro le llevaba días, muchos días. Entonces veía películas, muchas películas, y esperaba hasta la última línea de los créditos para descubrir si estaba basada en alguna novela. Si era el caso, se hacía con el libro original e iba leyendo página a página. Era como quién está viendo la repetición de un penalti y a cada segundo aún conserva la inútil esperanza que el portero logrará parar el balón. De todas maneras, en este caso todo era mucho más factible, mucho más. De hecho, cuántas películas son exactas al libro y cuántos libros son exactos a la película, podría haberse apostado su vida a que ninguno cumplía esa afirmación. Entonces, página tras página, leía y recordaba la película en paralelo. Pensaba en que la siguiente escena aparecería en el siguiente capítulo y por suerte cada nueva página enriquecía todo lo que el fotograma había reducido a la mínima expresión. Es así como la tensión cinematográfica de tan solo un minuto le llevó a una llorera de treinta páginas.
23 de gener 2014
Vidas ~ I
De vuelta caminaba con un libro entre las manos, y fue al bajar la mirada, que se fijó en cómo había sido cortado el plástico transparente que protegía las cubiertas. Aquellos años en los que trabajé en la biblioteca... es lo que le vino a la cabeza y en ese mismo instante notó en las yemas de los dedos aquella aspereza que otrora sentía al volver a casa cada noche. Pero por las mañanas los hombres mayores seguían poblando las mesas, leyendo las noticias del día anterior, tintándose de oscuro los dedos, mientras los tenues rayos del sol otoñal les acariciaban la calva. A ratos se pasaban los estudiantes alborotando el ambiente, las hormonas hervían en sus venas y muchas veces ya no eran capaces de seguir el alfabeto para poder encontrar el libro deseado. Otras veces aparecían ojerosos, por el ocio o el estudio, y caían desplomados contra aquellas mesas inclinadas de tapiz de piel verde. Pero esos eran otros tiempos, aquellos en los que las fichas se consultaban y sellaban, los libros se perdían e incluso caían de aburrimiento estantería atrás. Esos mediodías tranquilos en los que nadie entraba y el polvo montaba pentagramas en el ambiente, solía quedarme mirando fijamente las estanterías imaginando otras maneras de ordenar los libros, por altura, por grosor, por color del lomo. ¡Qué feliz hubiera sido teniendo el arco iris dentro de mi biblioteca!
13 d’agost 2013
Tan cerca
Paris Exposition by Brooklin Museum
Me falta el aire…
Sigue sin correr el aire, es normal. Ha llegado al punto que siento como tu propio sudor empieza a colarse por mis poros. Jadeas hasta aburrirme y empiezo a pensar en ese hombre barbudo que suelo encontrarme cada día en el metro. Imagino ese momento en el que dejará de cabecear y se quedará dormido profundamente. Entonces lo divertido será cuando ese cuerpo sea parte del vagón y pase desapercibido entre la gente que lo llena. Recorrer la linea de metro arriba y abajo hasta el infinito, todo el día dando vueltas mientras sus sueños lo llevan a selvas tropicales.
- Perdone, ¿a qué piso me ha dicho que iba?
Me abanico con el cuello de la camisa que me ha desabrochado mi compañero de habitáculo. Mientras me corrijo con el pintalabios, incrédula escucho como sigue hablando de las bajas presiones y la primavera que no llega.
Este texto fue publicado por primera vez en Contra-Escritura (15.5.2013)
08 d’abril 2013
Podria ser demà
...ja saps, el darrer moment de la teva vida podria ser demà, relliscant a la via mullada del tramvia. En aquell mateix instant a càmera lenta veig el Proust II sortint de la bossa del Mercadona i tots els seus fulls voleiant.
Seria com una mena de tardor sobrevinguda, on cauríeu com fulles de plataner empeses per una fina pluja acariciada per un darrer cop de vent.
El darrer sospir d'una vida...
27 de gener 2013
Parte de mí a ti
The straight line does not exist by AlegriaDeLaHuerta
No puedo con el peso de mi vida, así que me dedico a vivir las vidas de los demás. No me doy cuenta pero exhibo una satisfacción adornada con un punto perverso de egoísmo raído. Les resuelvo los problemas con los que yo mismo no podría, pero lo hago. Escojo de quién me siento responsable, cuando fijo mi vista ya no puedo separarla y empiezo paralizando mi vida para ofrecérsela. La energía trasciende mi cuerpo para transformarse en ternura y positivismo. No todos la pueden disfrutar.
Mis gestos y palabras se retraían para no ponerte en el aprieto de que te sintieras en deuda de algo para lo que tus sentimientos no emitían cheques. Hubo unos días que no te vi y me dí cuenta que, aunque yo no lo había hecho, mi corazón sí había empezado a cruzar la línea roja. A través de las instantáneas veía tu vida: esos chapuzones, esas llamas apagadas, ese plato de pasta y, de repente, salían del papel para verlas en movimiento. El papel que jugaba se había ido transformando a medida que habías decidido que formase parte de tu vida. Me impregnaste de todo tu olor, te fuiste quedándose él para recordarme a cada instante que nunca estarás aquí. Entonces me quedé con esa sensación de tener el mono, deberme desintoxicar por mi propia salud pero tener demasiado deber para poderlo hacer.
Y quizás la vida no esté entera mientras no pueda dedicar parte de mí a ti.
Pero te llamaré y te diré:
- No puedo continuar así, me estoy enamorando de mis caricias y de tu calor.
No servirá de nada, decirlo o guardarlo prisionero en una caja. Yo moriré desfallecido en el suelo de una gran plaza o tú morirás en esa tuneladora que conduces hasta los infiernos.
Este texto fue publicado por primera vez en Contra-Escritura (27.12.2012)
06 de gener 2013
Mientras lees
Escribo a mano una carta de trabajo que no hay manera de desencallar mientras tú te hallas sumergido en un libro que devoras como yo lo haría con los churros que han pedido las chicas del fondo. De vez en cuando dejas de pasar página para tomar alguna anotación, a veces cuando vuelvo de tu casa de madrugada, antes de que mis neuronas se paralicen por el frío, me pregunto qué anotas, si son extractos del texto, si son imágenes que te sugiere, si son pasajes de tu vida o si, por lo contrario, algún día aparecerá mi nombre entre tanta literatura. Mi ego controlado y anclado en el fondo querría salir con bata de seda bajando las escaleras para postrarse en un diván como tu musa, pero ahora mismo está distraído en sobrevivir al día a día.
Hacía tiempo que no lo sentía pero el vértigo ha aparecido de nuevo. Solía hacerlo en medio de travesías por la montaña o en sueños en los que no lograba bajar escaleras kilométricas sin acabar tropezándome. Pero ahora me suele asaltar cuando tengo que afrontar grandes retos que se transforman en incomprensibles montañas kilométricas. Sentada frente a unas hojas el vértigo se agudiza. Te miro y sigues en tu mundo, como siempre. Se suceden ideas e imágenes sobre las innumerables veces que he intentado afrontar y racionalizar este vértigo. Cojo otro folio y mirándote te describo esta espiral de miedo que me invade. Tiemblo a medida que escribo hasta que el vacío me encoge el estómago.
Bien podría haber jugado a escribirte una carta de amor. Hubiera sido un momento perfecto, no tan francés como querríamos, pero lo suficientemente cinematográfico como para animar esta relación nuestra nada convencional. Pero he gastado esta oportunidad en escribirte unas letras sobre mi irresoluble posición frente a los retos que me pone la vida. Lo doblo y te lo pongo debajo del libro mientras hablas por teléfono. Pensarás que es un poema o que he escrito alguna cosa bonita sobre ti, pero no sabes que no, que de repente me ha dado por vomitar mis miedos en un papel y pasártelos. Quizás sea absurdo por mi parte hacerte partícipe. Cada vez siento que necesito equilibrar esto y sepas quién soy, nada que ver con una máquina de acariciar activada con monedas.
Cuelgas rescatando mis palabras de un papel que me preguntas si es para ti, y yo ahora te lo arrancaría de las manos y lo substituiría por cualquier ñoñez que cumpliera nuestros estándares de romanticismo y buenismo.
Vértigo
Temblor
Vacío
21 de desembre 2012
Bomba de humo
A cidade do mar by roi alonso
Me llegan noticias de manifestaciones y corro, literalmente corro, a ver la fotos. Te busco como a Wally, pero no llevas camiseta a rayas rojas, ni pantalones azules, ni gorrito navideño, ni gafas. Nada de nada, no lo encuentro a él ni a ti. Entonces sollozo pensando que, a pesar de todo, tampoco serviría de nada, ni para sosegarme. Seguramente no estés ahí, he pensado tantas posibilidades de lo que te ha podido ocurrir en estos meses. Temí que aquella sería la última vez que nos veríamos pero no podía creerlo. Con las piernas sobre las alforjas de mi bicicleta y el sol tomando nuestras caras estuvimos fantaseando. Seguíamos aquel absurdo juego que empezamos cuando nos casamos, un día a las cinco de la madrugada mientras la ciudad no sabía que estaba apunto de despertar. Sabíamos que era una excusa cualquiera para cuidarnos. Pero esa tarde, con el calor del sol latente aún en nuestras mejillas te fuiste, tu intensidad, tu complicidad, tu estímulo. Te esfumaste y, con ello, tu recuerdo cada vez sabe más a magdalena, y no, no tengo vaso de leche dónde mojarla.
Este texto fue publicado por primera vez en Contra-Escritura (21.11.2012)
11 de novembre 2012
Home de negre
de Ramon Rodríguez
Home de negre, amb barba negra, de lletres negres... moriria per dormir al cor de la teva barba, deu ser un lloc ben suau i confortable. Sí. Ningú ho creu, però jo sé que és suau. Despertar-se amb tu ha de ser el més positiu del món, després d'haver-te dit bona nit. Adormir-se amb les teves paraules negres nedant sobre negre i obrir els ulls l'endemà ha de ser el regal més preuat, reconèixer que un està viu i tirar endavant. Però molts cops t'escolto durant la posta de sol, sota la fina pluja de la dutxa o mentre aparello mitjons i no avanço. Romanc aturada veient la vida passar, les llàgrimes lliscar i la soga estrènyer.
Quan les tenebres arribin
les teves paraules sonaran
al meu funeral.
03 d’octubre 2012
Acopio agitado
Fingers by Ian Kennedy
Los dedos temblequean solo calmándose al reposar sobre las teclas. Las ideas borrosas palpitan en unos dedos que traducen a pulsos eléctricos una música que troca imágenes viajando del pasado. El recuerdo vital que se esclarece resaltando los signos. Se ha instalado un púlsar que no permite conciliar el sueño cuando ataca con esas claras y tormentosas imágenes que dicen:
Sin conocerte casi,
sin conocerme casi,
sin conocernos nuestras circunstancias.
Distintos puntos de cambio se acaban atrayendo.
Sin remedio me dejo fluir por la vida y contagiar por lo que venga,
entrando en un juego que transgrede toda integridad.
Una noche sin fin,
eterna
la última lectura antes de apagar las luces
suceden
besos suaves en mejillas acolchadas
jugando al escondite de unos labios ciegos
recorren el cuello hasta expulsar un gemido
jadeos circulares de cuerpos infinitos,
comernos
la boca
el sexo,
cartografiarte y contar mis huesos
copiar tus pies en los míos
danzar en un trance sonámbulo.
Los dedos ya no tiemblan pero las imágenes bombardean las pupilas con la culpa de unas sábanas teñidas en sangre y el relucir del filo rabioso de la sierra. He clavado las uñas en mis delicados brazos pero la ropa entrelazada de la camisa que me circunnavega no puede ser rasgada.
14 de març 2012
Embriaguez
EmbriaguezIgual que lo hacen las ballenas tú me miraste con tan solo un ojo. Meticulosamente escudriñaste entre cada uno de los pliegues de mi piel, hasta que alzaste la mirada enarbolando la copa de vino para acabar brindando por la normalización de las extravagancias. Me fascinó la manera que tuvieron tus palabras de embriagarme. El alma del tentetieso me poseyó y me cogiste con tus fuertes manos. Esta vez fui yo quien te acercó la mirada hasta que vi dos ojos en ti, un cíclope hermoso.
Relato corto de ficción enviado a Relatos en cadena 4.III.2012
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