23 de novembre 2012

Spyros


Spyros, era un niño griego. Sí, definitivamente su nombre le delataba. Era el típico niño famoso por el que todas suspiraban, sin excepción. La excepción de la excepción era yo. Era famoso cuando apenas sabíamos escribir en presente.

S + V + O

Subject + Verb + Object y con eso nos apañábamos. La penitencia de solo poder comunicarse en presente. Llegó al estrellato con aquella foto de carnet de filtro verdoso, quizás el filtro lo pone mi nostalgia. Se antoja borrosa en mi mente pero seguramente llevaría un flequillo toupé a lo Rick Astley. Todas quisieron escribirle.

Play + Rewind + Stop + Play + Forward + Stop + Play + Stop

Se acercaban las Navidades y con el radiocassette escuchábamos y grabábamos. Villancicos que sabíamos y después imitar el Wonderful World de Sam Cooke. No sabíamos de nada, y todas soñaban con Spyros cuando cantaban "[...] and I know that if you loved me too / What a wonderful world this would be". Así se pasaron todas las Navidades suspirando por Spyros, escribiéndole poemas y él contestando amorosamente a una legión de femeninas capaz de ponerle la alfombra roja a su paso.

Pero yo no, prefería las largas cartas de Mariana, una chica brasileña de la capital Brasilia. Era la época de las cartas estampadas con olores a colonias varias. No sabíamos escribir mucho, pero seguimos insistiendo y poco a poco las cartas fueron más largas y los sobres más grandes y más llenos. Recuerdo cuando cambiaron la moneda a los Reales, me envió un billete. Nos enviábamos de todo, letras, objetos, olores, sentimientos, pensamientos. Pasaron los años y no sé dónde quedó Spyros. Quizás llegó la sequía a su buzón. ¿Quién fue el primero en dejar de escribir?

Él. Ella. O ella. O ella. O ella...

Nosotras nos seguíamos escribiendo pero ya no recuerdo cuando se cortó la comunicación. Lo que sí tengo grabado en la mente eran esos sobres marrón anaranjado con recuadritos de serie para el código postal. De todos los tamaños siguen estando en el cajón superior de mi habitación. En unas semanas volveré a instalarme en esa habitación y todo ha cambiado tanto. La comunicación, Brasil ahora me parece tan cercano y quizás... quizás tenga hijos, no viva en Brasilia, ni en Brasil. Cuántas cosas deben haber pasado en su vida, todas esas que no caben en un sobre, ni en un mail, ni en un tuit.


2 comentaris:

  1. ai, les cartes d'olors.
    sis mesos, anys, d'alguna manera res cap en un tuit ni en una carta. no sé com dir-ho.

    ResponSuprimeix
    Respostes
    1. ...una mirada, una olor, un gest, una cadència, una paraula, un xiuxiueig.

      Suprimeix