23 de desembre 2020

De aquellos gestos cómplices y sinceros


Nadie habla de su pérdida, pero quizás es porque no lo conocieron o no estuvieron en ninguna de sus actuaciones. Él cantaba jotas como nadie lo podía hacer. Hoy nadie ha dado un paso al frente para cantarle la última jota. Un piano y un violín han tocado El cant dels ocells. Antes de irnos, a modo de himno, el piano y el violín han tocado una jota, las últimas notas que ha podido oír darán paso al piar de los pájaros que le acompañaran ahora mientras mira al mar. El sol ya cayendo nos ha acariciado mientras el féretro entraba en su descanso. 

Hace año y medio fue la última vez que lo vi, nos despedimos con un abrazo, unos besos y un apretón de manos. Nos emocionamos. Lo vi en sus ojos, sentí que esa sería la última vez que nos veríamos, se despidió, él sabía que era la última vez que me vería, siempre sentí su cariño de pocas palabras pero de gestos cómplices y sinceros. Me solía quedar con los mayores y una de las razones es que esperaba el momento en el que se levantaría y cantaría una jota, me llevaba de viaje imaginario a una cultura que no tengo pero por la que tengo tanta nostalgia, algo inexplicable pero es parte de mí, quizás era mi magdalena de Proust.
 
Escrito en 31.XII. 2014

Cap comentari:

Publica un comentari