25 de gener 2007

Manifestación de rémoras

Reuniones anuales en las que las rémoras de todo el país se encuentran en el mismo lugar durante unos días. Allí se manifiestan e intentan que el resto de la comunidad, rémoras o no, escuchen sus descubrimientos, avances, historias diarias.

Las rémoras forman grupos más o menos grandes que acompañan a lo que llamaríamos el pez gordo. En este caso este pez gordo es la cabeza pensante. Se dirige a él y al resto de las rémoras a distintos lugares del océano. La relación entre las rémoras y el pez gordo es de colaboración. El pez gordo proporciona seguridad, alimento y dirección al grupo de rémoras. Las rémoras siguen al pez gordo para materializar sus aspiraciones y harán todo lo necesario para que la reputación de su protector no sea entredicha en los mares más cercanos ni los océanos mas lejanos. La relación entre los elementos del binomio tiene sus partes buenas, pero también sus partes malas, al fin y al cabo todos están para beneficiarse del otro.

Aunque disponen de un lenguaje por el que se pueden comunicar a largas distancias, deben reunirse y manifestarse presencialmente como mínimo de forma anual. Es en estas situaciones en las que los peces gordos deben pavonearse. Lo más importante es la exposición de los logros marinos u oceánicos que han obtenido en el último año. Solo si se trata de una novedad tendrán la opción de disponer de su momento delante de la audiencia. A la vez, este tipo de manifestaciones son la ocasión para contactar con otros peces gordos y compartir rutas. Básicamente, y como dirían los humanos, se trataría de un simple mercado donde todos deben mostrar su mejor cara y sus mejores ideas ya publicadas. Por otro lado, las rémoras también juegan un papel y tienen sus objetivos.

1 comentari:

  1. ¿Pero entonces qué, fue una reunión 'remorable' ;-) y digna de ser recordada? ¿O acaso fue sólo un lugar donde se reúnen cuatro tiburones, y en el que a los cientos de rémoras de piscifactoría aún les está vetado nadar?

    No conozco esa clase de mares, rémoras, así que poco valor deberá tener lo que voy a decir. Pero el instinto me dice que no estaría de más andarse con cuidado con los grandotes. Es bien sabido que el pez grande siempre acaba comiéndose al chico. Y puede llegar a suceder que el tiburón acabe pisando a la rémora pezqueñina y a su trabajo sólo para mantener su prestigio delante de sus otros congéneres escualos.

    Como tú dices, se trata de una colaboración, de una simbiosis: Todos deberían de ganar alguna cosa con ella.

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