13 de març 2007

Secció Surrealista - La mujer invisible

Lost Soul (1996) wall/pendant lamps
Marre Moerel Design Studio



Alguna de sus características destacaban sobre la media, pero en su esencia se trataba de una mujer normal. Ella creía que el hecho de ser invisible a los ojos del resto de la sociedad era normal.
Una vez había querido colarse en una fiesta de inauguración. Se trataba de ese tipo de eventos a los que asiste la gente guapa e influyente de la ciudad. Las mujeres con sus vestidos reducidos a la mínima expresión y los hombres luciendo sus trajes blancos que destacaban sobre sus pieles aceitunadas. Con total naturaleza se puso detrás de una despampanante y exuberante rubia que lucía vestido de burbuja de Freixenet y tacones de fina aguja FontPicant. Efectivamente, la invisibilidad de una morena, ojos marrones y estatura media es directamente proporcional a la espectacularidad de la rubia, ojos azules y esbelta que la precede. Así que sin ningún problema pudo entrar y tomarse un San Francisco sin haber abierto el minúsculo monedero.
Creía que esto les sucedía a todas las morenas, pero unas situaciones demasiado parecidas le hicieron cuestionarse su teoría sobre la invisibilidad. Hacía dos años que trabajaba en esa empresa. En los últimos meses se estaban dando situaciones peculiares, tales que empezó a pensar que quizás estaban ocurriendo desde hacía tiempo pero no se había dado cuenta. En realidad la situación era muy senzilla pero había empezado a ser un tanto traumática para ella. En la puerta contigua a su sala de trabajo había un cuarto de baño, este lo utilizaba ella y sus compañeras además de todas las chicas que pasasen por allí, ya que estaba situado en un lugar concurrido del edificio.
Pues vaya, todo este rollo para decir que a la chica lo que le pasaba es que entraba al cuarto de baño y encendía la luz. Se miraba al espejo horizontal colocado por debajo de su mirada y entraba en el váter, encendía la luz, cerraba la puerta y el pestillo. Al salir, la luz del lavabo se había apagado. Así una y otra vez, incluso una vez oyó que alguien había entrado, había retocado su maquillaje y cerró la luz, increíble! Un día entró y una de las chicas de la sala de enfrente estaba lavándose los dientes. Como de costumbre entró al váter y se cerró. ¡Pero cómo es posible! ¡Me ha cerrado la luz! ¡Y sabía que estaba dentro!




3 comentaris:

  1. Invisibles creo que somos (casi) todos, no? Ante cada vez más gente en menos espacio, no hay sitio ni tiempo para destacar, y no hay por qué hacerlo. Yo me he hecho muchas veces la mítica pregunta de ¿Alguién notaría que me fuese ahora mismo? Pues no, pero eso les pasa a todos (supongo) (espero) (o no, no importa)

    Creo que no me explico, como casi siempre, saludos de todas mameras.

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  2. Hola Alegría...
    (Me siento raro saludando a la Alegría: dan ganas de decir quedate conmigo!)
    Visito tu blog por primera vez y encuentro cosas interesantes, como esta imagen: sugiere formas y curvas propias de la femeneidad. Bella iluminación. No se si surrealista, quizás más bien un tanto abstracta o no figurativa.
    De cualquier modo -y lo más importante- bella y seductora
    Un cordial saludo

    pd: estás invitada a mi blog... aunque se me acabó el café!

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  3. Querido Señor de la Suburbia, supongo que lo mejor es aceptar la invisibilidad y sacarle partido. Pero joder, por qué me cierran la luz??

    Juan MDL ante todo, bienvenido a la Alegria De La Huerta y gracias por tu primera visita. Ya he hecho efectiva tu invitación, no te preocupes por el café porqué no bebo, eso que te ahorras. Por otra parte, me gustaron algunas de las imágenes de tu flog ;) Si me das permiso quizás utilice alguna de ellas, con el link correspondiente claro. A la foto que te refieres es del estudio de diseño de una española, leí un artículo sobre ella en una revista y me metí en su web. Tiene lámparas y otro tipo de objetos de diseño, te invito a que visites su web (tienes ahí su link).

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