Adónde vas con ese corazón enquistado desangrándose gota a gota mientras sufre taquicardias y microinfartos continuos.
Quizás lo más sabio y útil sería someterte a un trasplante de corazón. Sé que ahora mismo optarías por aquella técnica llamada de corazón paralelo, con la que podrías conservar tu corazón maltrecho a la vez que disfrutarías de un ingenuo y nuevo bombeador. Anteriormente te hubiera recomendado la técnica bicava por lo bonitas que quedarían las suturas en tu nuevo corazón, pero actualmente apostaría por el futuro. Pero éste no dispone de forma etérea o anaforma, sino que escogiendo las mejores células de aquí y de allá, de aquel bondadoso y de aquel precavido, podríamos implantar por terapia celular un cóctel de células regenerativas que te permitieran disponer de nuevo de un órgano funcional, que responda a estímulos y sea capaz de esquivar flechas envenenadas. Antes hubiéramos hecho dolorosas biopsias por la yugular, sin ningún tipo de anestesia, pero ahora con un simple estudio de expresión génica sabríamos si no existe rechazo con la terapia celular. Finalmente, y si nada de lo anterior funcionase, ya sabes que en vez de suturas se pueden utilizar clavos.



