08 de febrer 2014

Vidas ~ III


- Perdona que te pare, pero es que la pareja de mi madre nos ha puesto un candado. ¿Te importaría dejarme tu teléfono para hacer una llamada?

Ella se lo quedó mirando. Era un chico joven, delgadito y tímido. Su madre y su hermana le esperaban cabizbajas delante de los contenedores de la basura.

Ella empezó a mirarse por dentro y a imaginar qué es lo que podía pasar. Podía negarse a la llamada de urgencia, caminar unos pasos hasta la entrada de su casa y volver a disfrutar de su anodina vida. Por otro lado podía dejarle el teléfono a ese chico para que llamase a un cerrajero, o para que simplemente saliera corriendo con un teléfono que no le pertenecía.

Y ahora, después de tres días sigue pensando en ese chico. Si era verdad que les habían puesto un candado. Si era verdad que las dos mujeres eran su madre y su hermana. Si era verdad que quería llamar a alguien. Si era verdad que no saldría corriendo con un teléfono ajeno. Si... si... si... pero se acabó el crédito de una sociedad que ya desconfía incluso del que tiene más cerca.


02 de febrer 2014

Vidas ~ II


Leía libros para ver películas, si ese pudiera ser el orden lógico de las cosas. Pero para su desgracia solía ser al revés. Al fin y al cabo, ver películas requería unas dos horas de esfuerzo en reposo, mientras que leer un libro le llevaba días, muchos días. Entonces veía películas, muchas películas, y esperaba hasta la última línea de los créditos para descubrir si estaba basada en alguna novela. Si era el caso, se hacía con el libro original e iba leyendo página a página. Era como quién está viendo la repetición de un penalti y a cada segundo aún conserva la inútil esperanza que el portero logrará parar el balón. De todas maneras, en este caso todo era mucho más factible, mucho más. De hecho, cuántas películas son exactas al libro y cuántos libros son exactos a la película, podría haberse apostado su vida a que ninguno cumplía esa afirmación. Entonces, página tras página, leía y recordaba la película en paralelo. Pensaba en que la siguiente escena aparecería en el siguiente capítulo y por suerte cada nueva página enriquecía todo lo que el fotograma había reducido a la mínima expresión. Es así como la tensión cinematográfica de tan solo un minuto le llevó a una llorera de treinta páginas.


23 de gener 2014

Vidas ~ I


De vuelta caminaba con un libro entre las manos, y fue al bajar la mirada, que se fijó en cómo había sido cortado el plástico transparente que protegía las cubiertas. Aquellos años en los que trabajé en la biblioteca... es lo que le vino a la cabeza y en ese mismo instante notó en las yemas de los dedos aquella aspereza que otrora sentía al volver a casa cada noche. Pero por las mañanas los hombres mayores seguían poblando las mesas, leyendo las noticias del día anterior, tintándose de oscuro los dedos, mientras los tenues rayos del sol otoñal les acariciaban la calva. A ratos se pasaban los estudiantes alborotando el ambiente, las hormonas hervían en sus venas y muchas veces ya no eran capaces de seguir el alfabeto para poder encontrar el libro deseado. Otras veces aparecían ojerosos, por el ocio o el estudio, y caían desplomados contra aquellas mesas inclinadas de tapiz de piel verde. Pero esos eran otros tiempos, aquellos en los que las fichas se consultaban y sellaban, los libros se perdían e incluso caían de aburrimiento estantería atrás. Esos mediodías tranquilos en los que nadie entraba y el polvo montaba pentagramas en el ambiente, solía quedarme mirando fijamente las estanterías imaginando otras maneras de ordenar los libros, por altura, por grosor, por color del lomo. ¡Qué feliz hubiera sido teniendo el arco iris dentro de mi biblioteca!


23 d’agost 2013

Prismas

"Una cosa es decirte que te quiero,
y otra quererte sin decir nada"
Luis Eduardo Aute



Louie sick in love



Como movido por una extraña excitación,
un hombre cuerdo se ha sentado
a mirar sus pies, arrojar sombras al azar
desde la antena de un octavo.

Dedicó la mitad de la tarde a determinar
si al contacto con el suelo
sonaría a metal o a madera o a cristal
el peso de su propio cuerpo.

[...]

Vació los bolsillos y lanzó a la calle lo peor
de treinta años de su vida.
Una foto y un puño crispado de terror
y un buen recuerdo que le quedaba.

Y él sigue ahí.
¿Lo veis? ¡Sigue ahí!

Fragmentos de Tres Segundos
Maga


13 d’agost 2013

Tan cerca


Paris Exposition by Brooklin Museum


Me falta el aire…

Sigue sin correr el aire, es normal. Ha llegado al punto que siento como tu propio sudor empieza a colarse por mis poros. Jadeas hasta aburrirme y empiezo a pensar en ese hombre barbudo que suelo encontrarme cada día en el metro. Imagino ese momento en el que dejará de cabecear y se quedará dormido profundamente. Entonces lo divertido será cuando ese cuerpo sea parte del vagón y pase desapercibido entre la gente que lo llena. Recorrer la linea de metro arriba y abajo hasta el infinito, todo el día dando vueltas mientras sus sueños lo llevan a selvas tropicales.

- Perdone, ¿a qué piso me ha dicho que iba?

Me abanico con el cuello de la camisa que me ha desabrochado mi compañero de habitáculo. Mientras me corrijo con el pintalabios, incrédula escucho como sigue hablando de las bajas presiones y la primavera que no llega.


Este texto fue publicado por primera vez en Contra-Escritura (15.5.2013)

31 de juliol 2013

La semana de Coltrane


Una vez alguien me presentó a Coltrane, en una misiva, como quién lo deja caer sin darle importancia. Era una conversación donde So what lo significaba todo y ésa, solo esa pieza pasó a ser como un fetiche. Alguien enmascarado del que no se sabe nada y que quizás ahora esté en Islandia o en cualquier desierto vital buscando un oasis en el que construir espejismos para personas necesitadas.

~ ~ ~

Coltrane suele aparecer en la segunda parte del programa, tiene tres. La segunda está dedicada al blues, pero también al jazz o al r'n'b, depende, según como le dé al locutor, y entonces te dejas llevar durante esa media hora. Te abandonas y a veces te sorprende cuando te dice que acaba de sonar Coltrane, y yo sigo sin distinguir, pero entra tan bien, muy bien.

~ ~ ~

Esta semana es la semana de Coltrane, eso me dijo cuando le pregunté el miércoles. Tres días escuchando Coltrane y siempre empezando con su versión de My favourite things. Me había dado cuenta sin ser consciente, para cuando te das cuenta el jazz intravenoso ya es sistémico, no hay vuelta atrás. Coltrane inunda la semana, los momentos de ponerse al día, los ratos de cocina entre besos y cortes de verduras, los instantes de paz con la mirada perdida en la danza de la colada tendida al atardecer. El saxo de Coltrane se inmiscuye en nuestras conversaciones, parece que a veces irritaba a Miles Davis, le debía quitar protagonismo a su trompeta. En la semana de Coltrane han empezado a salirme estigmas en el cuello, notas musicales se pasean por mi clavícula y quizás se acaben organizando en un pentagrama. 

Coltrane, precisamente, 
no es quién me toca...


19 de juliol 2013

Estic començant a preocupar-me


Quan he arribat a la plaça acabava de passar un accident, no l'he arribat a veure però la gentada ja s'anava amuntegant. 

La gent començava a treure una moto de la calçada. El motorista estès a terra. No entenia res i al cap de poc un cotxe amb una roda punxada i un bon bony a la porta de darrere s'ha pujat a la vorera. Del cotxe ha sortit un home coix amb el peu dret embenat, deia que anava a l'hospital a fer-se una revisió. En uns minuts han arribat dos cotxes dels mossos, després un de la guàrdia urbana i una ambulància. Cadascun dels vehicles ha arribat per un dels quatre carrers que desemboquen a la plaça. Els sanitaris han començant a tractar-lo per a poder traslladar-lo dintre del vehicle. Sembla que uns nois, deurien ser russos, li havien tret el casc al motorista i un dels mossos li ha dit bé que no li ho hauria d'haver tret. Un de la guàrdia urbana li ha agafat les dades a una noia que ha vist l'accident, després li ha demanat papers i la seva versió al conductor del cotxe. Tota l'escena, de principi a fi del que jo he vist, se l'ha mirat des de la distància, com a molt s'ha apropat al cul del seu cotxe i observava els desperfectes mentre l'acariciava (imagino que aquest adjectiu no és gaire objectiu), a més de buscar la complicitat de la testimoni que quan ha marxat li ha dit que és tranquil·litzés i li ha tret ferro a la situació. S'han acomiadat amb una tímida abraçada. 

En un parell de dies aquest accident i el tipet del vagó del metro que un cop despertat de la seva inconsciència, potser pel seu nivell etílic, i totalment desorientat va provocar que els mossos el reduïssin a cops contra el terra de l'andana... encara tinc l'estómac encongit.



16 de juliol 2013

Vamos ciegos, perdidos, a tientas



Prossimamente... in another country
(19.VI.2013, AlegriaDeLaHuerta, Torino)


Es sorprendente lo decadente y estiloso que puede ser todo a la vez. Fachadas erosionadas por el tiempo de una realeza que se perdió, a la que se echó. He visto cosas sorprendentes, olores que despiertan el apetito de caminar y no parar. De todas maneras el cansancio llega, es inevitable, dormir cuatro horas durante tres días acaba pasando factura. 

La chica se disculpa, que no habla muy bien en inglés y le quito un peso de encima al decirle que me hable en italiano. De hecho hace una cara de incrédula mientras me recita el menú muy lento. Acabas de enviarme un mensaje, preguntas si como y justo estoy esperando el plato de macarrones, mientras me han traído un agua con gas exquisita. Han quitado el servicio de delante. Una mesa de dos para uno, es triste. No. Es triste cuando quieres que haya alguien delante, no está y no sabes qué cara tendrá. No es triste si no hay nadie delante, no está pero sí es, sí conoces su cara. Acabo de ver cómo han tirado mis macarrones en la olla, el ragú calentándose y el agua hirviendo. 

Creo que he escogido un buen sitio. Al lado hablan de ciencia, de ingeniería, de periodismo ¡qué cosas! He visto que están reformando la Academia delle Scienze. También en un festival de escritores y editores las banderolas eran magníficos insectos y minerales, qué bonita mezcla hacía todo. Torino parece un lugar en plena ebullición, cultura por todos los costados. 

Carnicero cocinero que come mientras cocina, que domina la parrilla, el corte y el punto de la carne. Llega un momento en el que el cansancio puede más que el hambre y más si ésta ya se ha satisfecho. No puedo creer que esté pensando en no llegar a los postres, el cansancio me vence, a penas son las nueve y ya estaría en la cama. 

Volviendo al tema, pienso en qué fácil es habituarme a una rutina casera, a volver a compartir, a volver a descubrir, y esa cotidianidad tan deliciosa. Como tarden un poco más me encontrarán frita sobre los cuatro macarrones que me han sobrado. No me sonaba nada extraño cocinarte y esperar a que llegases de tu fin de semana, en tu casa. Me imagino escuchando el chirriar de la puerta a tu entrada y tú oliendo lo que hubiera preparado para cenar a tu llegada. Una ducha y que la cena se enfriase, quién sabe si el asalto hubiera sido en plena ducha o en la habitación mientras te vestías. ¿Quién sabe lo que hubiera pasado? Seguramente será de otra manera, seguramente. 

Una vez entré en una casa, la que había sido el plató de una película. Empecé a vivir dentro de esa película que había visto hacía meses, y nunca llegué a pensar que allí podría pasar lo mejor y lo peor, lo mejor y lo peor. Nunca quise creer que el desenlace ya estaba escrito y que, después de aquellos títulos finales de crédito, muchas cosas magníficas aún estaban por llegar. Esta vez parece que no he visto la película, vamos ciegos, perdidos, a tientas. Cada película es diferente, no solo los actores, sino también los ingredientes, los momentos, los tempos, las dinámicas. [...] 

[...] Quizás la solución no sea ninguna, sino todas juntas, como en un test. No está aquí delante pero sí está. ¡Qué cosas! Qué bonito, en qué paz me siento, con una tranquilidad inusitada. Tener la sensación que necesita un tiempo para que vaya creciendo...

19.VI.2013, Torino


01 de maig 2013

29 d’abril 2013

Una pequeña burbuja opaca


Una pequeña burbuja opaca donde quepa yo. Sin rayos que entren ni miradas que salgan. Todo bien invisible para que nadie moleste ni altere este proceso. Sería la mejor manera de desaparecer sin tener que salir en las esquelas. Lo podría hacer ahora, probablemente hasta dentro de una semana nadie se daría cuenta, nadie. El fracaso de no tener ganas de nada, ni de positivo ni de negativo, ni de risa ni de lloros, tan solo que se quedase todo así, sin tener que hacer nada y que nadie me mirase, ni diera cuenta de mí, nadie. Poco a poco mi nombre iría desgastándose por la luz del sol y desaparecería de las listas en las que un día estuve. La gente te pregunta como estás, pero sigo sin recordar que es una pregunta retórica, a nadie le importa la respuesta y menos si le implica, si le puede crear una incomodidad, un esfuerzo. Ahí fuera el día sigue genial, gris, lluvioso a ratos, con viento, sin intención de levantarse y yo querría coger una bicicleta, poner los pies en el cuadro, dejarla que rodase por pura gravedad y que al final acabásemos las dos en el agua, sin ningún tipo de impedimento.