14 de gener 2009

Paudung, los que llevan cobre


Es lo que tiene esto de dejar la tribu... ya me lo dijeron, no te vayas que allí donde vayas te despojarán de tus preciados collares. Tenían toda la razón, sabiduría de comunidad. Limaron hasta deshacer mis veinte anillos cobrizos. Perdí peso pero a la vez me arrebataron la belleza. Mi irresistible cuello quedó desnudo y con ello llegó la vulnerabilidad. Poniendo parches me enrollaba largos pañuelos del desierto, pintados con el azul gradado de Chauen, y no me cansaba de darles vueltas y más vueltas pensando, ilusa de mi, que así recobraría mi esencia. No fue así y cuando más desesperada estuve lié una cuerda a mi débil cuello, me subí a una caja de cervezas vacía, anudé la punta de la cuerda a la viga vista y dejé caer mi peso muerto. Contrariamente no me suicidé, pues ya había muerto.


3 comentaris:

  1. Uff, cuanta fuerza tiene este texto...
    Quiero pensar que una esencia no perece. Se esconde, se marchita, pero cuando toque brillar de nuevo ahí estará.
    Y bueno, en un orden más prosaico, supongo que la caja vacía de cervezas lleva unas letras donde claramente pone Voll-Damm. ;)
    Un beso.

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  2. Que difícil es ser uno, dentro y fuera de la tribu. Para poder ser parte de lo que uno es hay que prostituirse en parte. O dejarse sucumbir. Y quedar vivo. O morir. No importa si en cada foto que ya no te toman, o en el anacronismo entre lo que fué, y lo que es bello...

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  3. JaumeDuran, puede volver a brillar si le restituyen sus preciados anillos. Pues sí, la verdad es que no llegué a agudizar tanto mi vista, pero quizás sí fuera de Voll-Damm ;)

    O morir, mikkonoss, un cuello quebrantado solo te puede llevar a la muerte.


    Chicos... pero es lo que tiene esto de ser mujer jirafa.

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