22 de juny 2014

Vidas ~ X


Un día te prometí que lo escribiría. Ayer me fui a dormir con el inicio en la cabeza, pero no lo escribí pensando que me acordaría. Sigo ahí, sin escribir, he olvidado esa frase y te debo aquel relato. Una visión que ha quedado en el limbo hasta que consiga bajarla de nuevo al mundo de la realidad. Tan solo quería plasmar aquel instante brutalmente infestado de paradoja. 

Me dirigía al trabajo en autobús, se había hecho tarde y ya no quedaban bicicletas en el servicio público. Además tuve que coger el primer autobús que pasase, aunque fuera a dar un poco más de vuelta. Así que este me llevó serpenteando entre las estrechas calles del barrio.

De bajada el autobús iba repleto de estudiantes y personas que se dirigían a su trabajo, se palpaba cierta tensión en el ambiente, no sé si porqué era lunes o porqué todos llegábamos tarde. Me froté los ojos e intenté estirar mi cuerpo sin moverme con un bostezo hacía mi interior, sí, todo muy íntimo. 

Ya que llegaba tarde empecé a mirar el correo electrónico en el móvil para ir avanzando. Entonces giré la cabeza y les vi allí. Dos hombres barbudos con largos abrigos grises junto a la fuente pública, de pie, cogiendo el carro de la compra, ahora maleta, con sus pocas pertenencias y mirando el autobús pasar. Vidas separadas en mundos coexistentes que te hacen empezar la semana de una manera un tanto agridulce.

Quizás nadie más fue capaz de ver este instante, pero yo lo capté y me persigue. Veo sus caras y su aire impasible ante un teatro que pasa por su mirada. Sin embargo siempre les tocan entradas para las tragedias, nunca para las comedias. Cuando en realidad no queremos aceptar que solo hay boletos para la tragicomedia.


 

28 de maig 2014

Un dia va passar


No sé en quin moment vaig deixar d'escriure d'aquella manera. Era una escriptura que sortia dels budells, directa i corrosiva. Unes lletres que em bullien al cap i em cremaven als dits. Però ja no, ara se'm compliquen al cap i entortolliguen les neurones fins que s'entrebanquen i fan que la meva cara es doni de cabotaes contra la paret. Abans no pensava, no meditava, no projectava i ara ja res és natural. Res no arriba a ser metàfora de mi, ni de tu.


28 d’abril 2014

Vidas ~ IX


Están perdidos. Un plano de la ciudad completamente desplegado en el andén del metro les delata. El resto de personas están en su cosas, leyendo el periódico, trasteando sus móviles, maquillándose, mirando a los del andén opuesto, matando la cuenta atrás con la mirada. Ese mapa contiene tanta información que no se puede digerir y la pareja empieza a vomitar hilillos de colores que parecen tener vida. A modo de espaguetis coleantes se colocan sobre el mapa formando las líneas del metro. Nadie mira pero se acercan los gritos de un par de niños que llegan corriendo, se sientan y pintan de colores las líneas del suburbano.

20 d’abril 2014

Extractos ~ II


Semblava tan fàcil. Posar el que un recorda, sabent que recorda poca cosa. Però ara és com que de sobte, volent recordar, havent de descriure, havent de donar detalls... després de tants anys tot es torna emboirat. En la ment d'un adult segons quines coses ja no encaixen, segons quins detalls porten a dubtar.

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14 d’abril 2014

Extractos ~ I


Estamos parados

Hace casi dos horas que el tren ha pasado por encima de una persona, un arrollamiento han dicho, y no se sabe si ha sido accidente o suicidio.

Estamos parados

Hace casi dos horas que hemos oído un ruido, y aunque parecía que unas maletas se habían caído, en realidad estábamos pasando por encima de una persona.

Nos han acercado a la parada más cercana para apartar el tren de la vía.

Estamos parados

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30 de març 2014

Vidas ~ VIII


Los altavoces crepitan, eso debería significar que algo pasa, que una interferencia les hace hablar. Pero no, se gira para mirar el móvil y parece que no, ninguna de las aplicaciones se inmuta. La vida sigue así, en la paradoja de este momento social en el que todos se comunican de maneras diversas pero desde que se silenció nadie se acuerda de él.


29 de març 2014

Vidas ~ VII


Sentada se deja llevar. En los últimos días ha perdido las fuerzas que le quedaban para seguir luchando. Horas ya sin dormir. Levanta la mirada para observar a su alrededor. Niños con sus mochilas repasan las últimas líneas antes del examen. Mujeres con la piel desgastada piensan en la lista de la compra mientras sujetan la bata de la limpieza. Hombres de bigote blanquecino se agarran a la barra del vagón para mitigar el cansancio de piernas que ya llega a primera hora. Chicas se acaban de maquillar apuran esos minutos para disimular las horas solapadas entre trabajo y estudios. Hombres en traje consultan las últimas declaraciones del ministro de turno mientras piensan en cómo cuadrar el balance de esa semana. Un sin fin de vidas que deben hacer equilibrios entre la vida y la supervivencia. Pero ella se deja llevar y ahora ya solo puede mirar por la ventana y dejar atrás aquella que fue su casa, la que ahora tiene una valla inmóvil. Una empresa que ya no habla, una televisión y una radio que ya no emiten, un pueblo que se queda mudo e impotente. Ve los raíles pasar entre la huerta y ya no sabe qué es peor si la manipulación o la ausencia de información. Con la yema del índice arrastra una lágrima que empezaba a caer para llevarla hacia la frente y taparse con la mano. Quizás su casa esté como la dejó hace casi dos días. Horas resistiendo por una voz que ya no llenará las ondas, una imagen que ya no será emitida. El sueño se acabó y parece que la nevera tendrá serios problemas de llenarse, incluso en unos meses deberá devolver las llaves, y quién sabe, ya no existe sector audiovisual en el que poder hacer nada. Si el poder de la sociedad existe parece que está mirando a otro lado o les hemos dado demasiado poder y aposento a los que ahora miran por ellos mismos y no por los que un día les legitimaron.

22 de març 2014

Vidas ~ VI


Joven, dulce e ingenua. Hoy es de esos días que necesitaría de una ayuda celestial para estar en un par de sitios a la vez. No puede, se pierde la clausura de una jornada para llegar a tiempo a las prácticas en la facultad. Últimamente comer en el metro es la norma, incluso hoy se ha llevado el túper. Empieza el postre mientras tocan el acordeón. Para ella parece que pelar un plátano en esa situación es de lo más normal mientras sigue concentrada en su lectura. La acción del libro es trepidante, no puede apartar su mirada de las páginas mientras poco a poco apura el plátano.

Maduro, tosco y con mucha vida a sus espaldas. Desde que ha entrado en el vagón no puede dejar de mirar a esa chica que ajena a su sensualidad pela y come un plátano. Fijamente. No le puede quitar el ojo de encima. Se toca la barba, empieza a mover el pie a la vez que el nerviosismo asciende por todo el cuerpo. Por unos segundos baja la mirada, sabe que si se agarra bien a la barra del vagón podrá reprimir lo que hace minutos quiere hacer.

Sacudida del metro, desenganche de la barra, tropiezo. Consigue encontrar el equilibrio a tan solo un palmo de la piel del plátano y le espeta:

- Dame y te tiro la piel del plátano.


13 de març 2014

Vidas ~ V


Habiéndose reconocido como almas gemelas
no tenían otro destino que el de
los números primos gemelos.

Durmieron una hora cabeza sobre cabeza. Dulcemente abrazados ajenos al barullo que reinaba en un tren que para ellos podría no haber llegado nunca a su estación final. Los dedos se entrelazaban y jugaban cariñosamente a lo que no eran. Entonces se miraron, intercambiaron unas frases y se fundieron en un beso de imprevisible pasión. Él le murmuró que se verían el próximo año y ella, mientras disimulaba la sinrazón, le susurró al oído que hiciera todo lo posible por escaparse antes de su próximo vuelo. Se guiñaron el ojo y él recorrió el pasillo. Se sonrojó al revivir cómo en el celuloide él hubiera deshecho el pasillo, cuando en realidad ya la estaba despidiendo por la ventanilla.

Una separación que parecía 
la de esos amantes desconocidos.


16 de febrer 2014

Vidas ~ IV


Los asientos opuestos dan mucho de sí, para observar y para sentir. Él lo sabe y lo practica, sobretodo desde que hace cinco años se le enteló el ojo derecho. El izquierdo era inservible desde que nació. Así que poco a poco la luz se le fue apagando la luz. La vista, como una ventana al mundo, lo facilita todo, pero ¿qué pasa cuando ya no está? Extender los sentidos que aún quedan e idear nuevas alternativas para sentir aquello imperceptible es el camino.

Antonio se sienta en el asiento del pasillo de los cuatro opuestos en el autobús. Le gustan especialmente las horas punta, hay mucho más movimiento de personas y se asegura víctimas incautas. Ellas se sientan a su lado y mientras consultan el móvil, leen el periódico o dejan la mirada perdida él huele, simplemente da la sensación que mira por la ventana pero él las huele.

Antonio reposa las manos sobre las piernas a la espera que llegue la parada de la chica de su lado. Entonces ella se levanta y la mano derecha de él poco a poco desciende hasta ponerla al costado. A la vez que ella pasa por delante de Antonio y gira hacia la derecha para situarse delante de la puerta, él extiende su dedo meñique a la espera de ese pequeño roce. La ropa cómo se desliza por su uña, y esa sensación junto al olor que le hace romper la ventana que una vez se empañó.